
Milanesas veganas argentinas
Más 30 minutos de reposo
Las milanesas son un plato muy popular de origen argentino, donde desde 2012 cuentan, incluso, con día propio en el calendario: el 3 de Mayo. Así, éste es el día ideal para dar a conocer y promover las milanesas veganas, que al estar hechas exclusivamente con ingredientes de origen vegetal, son de sabor delicado, libres de colesterol, sostenibles y amables con el planeta y, sobre todo, con los animales.
Estas milanesas veganas son unos filetes muy tiernos, especialmente si, como en este caso, se utiliza un seitán esponjoso que, además, absorbe muy bien el sabor de los condimentos por el sabor tan suave que tiene, pues éste es muy neutro y permite que penetren perfectamente los condimentos que se le agregan. Esto hace que su sabor sea muy gustoso, ya que destaca la delicada mezcla de ajo y perejil con la que está realizado el rebozado, el cual aporta un irresistible toque tostado, sabroso y crujiente.
A nivel nutricional, estas milanesas veganas son ricas en proteínas, fibra, lecitina, inulina, aliína, flavonoides, terpenoides, carbohidratos, vitaminas A, C y B6; calcio, fósforo, hierro, magnesio, potasio y selenio.
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- Paso 1Cortamos el seitán en filetes de 1 cm. de grosor. Reservamos.
- Paso 2Pelamos los dientes de ajo, los picamos y los echamos en un bol junto a la harina Yolanda, el agua, la sal, la pimienta y el perejil muy picado y removemos todo hasta obtener una mezcla homogénea sin grumos.
- Paso 3Introducimos los filetes de seitán en el bol y dejamos reposar durante 30 minutos para que tome bien el sabor.
- Paso 4Transcurrido este tiempo, ponemos el pan rallado en un plato y vamos sacando los filetes del bol y pasándolos por el pan, dando unos golpecitos en los filetes para que el pan se adhiera bien y queden, así, bien rebozados.
- Paso 5En una sartén amplia ponemos a calentar el aceite y, cuando esté caliente (sin llegar a humear), vamos echando los filetes por tandas de manera que queden cubiertos en el aceite y se frían bien. Cuando veamos que están dorados por un lado, les damos la vuelta para que se doren por el otro lado y, cuando estén dorados por ambos lados, los vamos depositando en un plato cubierto con papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Cuando hayan soltado todo el aceite sobrante, servimos.